Dentro del Programa de orientación universitaria que disponemos en nuestro centro para el alumnado del Ciclo Formativo Preuniversitario GS2, se enmarcó el pasado jueves 11 de febrero, la visita de la Universidad Católica de Valencia a nuestro centro con el objetivo de dar a conocer la oferta educativa de grados y postgrados que ofrecen, así como todas las ventajas que supone acceder desde un módulo específico de Actividad y Salud en cuanto a convalidación de créditos.

Marina Conesa Molina fue la encargada de impartir el taller, como Graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la UCV, y actualmente estudiando el máster en prevención y readaptación funcional en lesiones deportivas en la UCV y a la vez entrenadora de fútbol en la Fundación del Levante U.D. EDI.

El alumnado de los Ciclos Formativos de Actividad Física y Salud han querido vivenciar con este taller y a través de la asignatura “Actividades Físico-Deportivas e inclusión Social” actividades que les ayuden a empatizar y conocer de “primera mano” las dificultades a las que se enfrentan estas personas.

Se pretende concienciar al alumnado de la realidad que viven algunas personas que tienen algún tipo de disfuncionalidad.

Coincidimos que todas las personas deben tener los mismos derechos y oportunidades por que cada una de ellas son capaces de aportar valor y sentirse autorrealizadas.

Durante la práctica se hizo una sesión progresiva a través de juegos que ayudaban a ponerse en el lugar de las personas con disfuncionalidad y el feedback recibido por el alumnado fue muy positivo. Empatizaron y mostraron inseguridad y miedo cuando realizamos los ejercicios con los ojos cerrados y sin poder observar aquello que transcurre durante el juego.

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Finalmente, hicimos un partido de Goalball, Pero ¿Conoces qué modalidad deportiva es? ¿Has jugado alguna vez?

El Goalball (se pronuncia Golbol) es el único deporte paralímpico creado específicamente y dirigido para personas ciegas o con muy baja visión. Esta modalidad surgió de deporte adaptado como terapia para ayudar en la rehabilitación a los soldados que salieron heridos durante la II Guerra Mundial, en la actualidad se puede encontrar deportistas de Goalball por todo el mundo.

La primera vez que este deporte adaptado participó en los Juegos Paralímpicos fue con la categoría masculina en año 1976 en Toronto (Canadá) y más tarde se contó con la categoría femenina en el 1984 en Nueva York (Estados Unidos).

En el campo del juego, participan dos equipos de tres jugadores cada uno que estarán dotados de antifaces opacos para igualar la visibilidad de todos los participantes, consiste en jugar un partido en dos tiempos que suman un total de 20 minutos, cada equipo se sitúa en un lado de la pista con el objetivo de lanzar con la mano un balón y que entre en la portería contraria, esta debe medir 9 metros de largo por 1,3 de alto, el equipo contrario intentará que el balón no entre en la portería.

Se basa principalmente en el sentido auditivo para detectar la trayectoria de la pelota en juego (que lleva cascabeles en su interior) y requiere, además, una gran capacidad espacial para saber estar situado en cada momento en el lugar más apropiado, con el objetivo de interceptar o lanzar la pelota.

Finalizamos la sesión con un ejercicio de reflexión sobre la importancia de la inclusión social y el poder de la actividad física para proponer herramientas que favorezcan la igualdad.

Consideramos que el deporte adaptado no alcanzará la importancia que se merece mientras la sociedad siga poniendo límites a los discapacitados. Estos límites invisibles son más fuertes que los físicos que padecen las personas con algún tipo de discapacidad.

El deporte inclusivo que practica la población tiene también una función educativa. Podemos, por tanto, utilizar la actividad física como un medio de aprendizaje, no sólo de habilidades físicas sino también psicológicas, potenciando la autonomía de los practicantes y facilitando las relaciones sociales.

Del mismo modo que las personas sin discapacidad encuentran en el deporte un medio de facilitación social, la población con discapacidad encuentra en la práctica deportiva beneficios tanto físicos como psicológicos, sintiéndose competentes en aquella práctica que realizan y sirviendo ésta práctica como un factor potenciador de la autoestima y de competencia social.

Debemos reflexionar y trabajar conjuntamente para conseguir un mundo inclusivo donde no exista desigualdad y se eliminen estereotipos que no ayudan a evolucionar.

Actualmente, el concepto de discapacidad se basa en el modelo social, que pone el foco, más bien, en las barreras físicas y de actitud que restringen innecesariamente la participación plena y efectiva de las personas.

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