La Semana Blanca en Andorra se ha convertido ya en una tradición en el Colegio Los Naranjos. Este año han participado desde el alumnado de último curso de primaria hasta quienes ya están en ciclos formativos, pasando por todas las etapas intermedias de la ESO y 1º de bachillerato. Mucha nieve, esquí, risas, caídas de las buenas y horas de convivencia, han vivido una experiencia completa. Si quieres saber cómo lo han pasado y qué se traen en la mochila a la vuelta, sigue leyendo porque te lo contamos.
Un viaje que repetimos cada año
La semana blanca no es un viaje cualquiera. Es una salida que realizamos todos los años y que nuestro alumnado espera con muchas ganas. Para muchos, se ha convertido casi en un “ritual” del curso: saben que en invierno llega el momento de hacer las maletas, preparar la ropa de nieve y poner rumbo a Andorra.
En este viaje se mezclan muchas edades. Esa combinación crea un grupo muy variado que en pocos días se convierte en un grupo fuera del cole.
Cada edición suma nuevas historias, nuevas amistades y nuevas anécdotas. La Semana Blanca ya forma parte de la vida del colegio, y muchas promociones la recuerdan como uno de los momentos especiales de su paso por Los Naranjos.

La vida en las pistas: esquí, caídas (de las buenas) y superación
Los días de nieve han estado llenos de retos. Para muchos ha sido su primer contacto con las pistas de esquí. Para otros, una oportunidad de seguir mejorando su técnica.
Hemos pasado:
- momentos de nervios antes de la primera bajada,
- pequeñas caídas que se han convertido en anécdotas,
- y mucha motivación por levantarse y volver a intentarlo.
Las caídas “de las buenas” han servido para algo más que para reírse en grupo. Han enseñado que equivocarse forma parte del proceso y que la clave es levantarse, ajustarse de nuevo las botas y seguir.
Convivir 24/7
Uno de los puntos más importantes de esta Semana Blanca ha sido la convivencia. Durante el viaje, han compartido:
- habitaciones,
- tiempos de descanso,
- comidas,
- y ratos de ocio después de las pistas.
Esto les ha obligado a organizarse, repartir tareas, respetar el descanso de los demás y cuidar los espacios comunes. También han aprendido a pedir ayuda cuando la necesitaban y a ofrecerla cuando veían a un compañero con dificultades.
En esta experiencia, cuidarse entre ellos y ellas ha sido tan importante como aprender a esquiar. Han entendido que el grupo funciona mejor cuando todos colaboran y se tienen en cuenta.
Volvemos cansados… pero con la mochila llena
El regreso al cole ha venido acompañado de cansancio físico, pero también de muchas historias que contar. Han vuelto con la mochila cargada de recuerdos, y de momentos que, seguramente, no olvidarán.
Esta Semana Blanca en Andorra ha reforzado el vínculo del grupo y el sentimiento de pertenencia al Colegio Los Naranjos. Han vivido unos días intensos en los que han aprendido a esquiar, pero sobre todo han aprendido a convivir, a apoyarse y a confiar en sus capacidades.
Seguiremos apostando por este tipo de experiencias que combinan deporte, convivencia y educación en valores.

