Necesitamos celebrar, necesitamos seguir una normalidad, aunque esa normalidad no se parezca en nada a la que antes teníamos. Por todos, pero en especial por los más pequeños debemos celebrar sino al 100%, al 50% o al 20%… pero deben de percibir que queda algo, algo de ilusión, de alegría, de esperanza de que aún podemos reir y disfrazarnos y cantar… porque es necesario, vital y reconfortante. Así que este año vivimos el Carnaval, un carnaval con mascarilla y gel hidro alcohólico, pero con suerte, nuestros ojos no lo han percibido, aunque estamos muy acostumbrados, solo hemos visto 100% Carnaval.

Celebrar el carnaval en el colegio entra dentro del objetivo de integrar las fiestas, tradiciones y ciclos del año en el currículum, pero el Carnaval tiene el valor añadido de  ser una ocasión muy apropiada para desarrollar la imaginación, las actitudes críticas y divergentes así como para la participación  de toda la comunidad escolar (niños y niñas, profesorado, familias y entorno social) en actividades de marcado carácter cooperativo. El objetivo final y colofón es la fiesta de Carnaval que es lo más vistoso pero, como en toda actividad educativa, lo más valioso es el proceso que nos ha llevado hasta ese momento.

Ese día, todos llegamos disfrazados al colegio. Las clases de Infantil y Primaria se llenan de  princesas, superhéroes y superheroínas, mariposas, mariquitas, Harry Potter, cazafantasmas, vaqueros, peces, vikingos…Juegos y canciones enmarcan el desarrollo de esta jornada.

 Disfrazarse es un juego que les permite experimentar, desinhibirse, les divierte jugar a ser otra persona, sumarse a una fiesta en la que la fantasía es la gran protagonista.

El carnaval ofrece muchas posibilidades para trabajar en el aula, desde manualidadesactividades literarias, historia, valores… hasta la elección de un disfraz y la escenificación de cuentos y canciones. Por eso, son días llenos de oportunidades para fomentar la creatividad y las diferentes formas de expresión.

Hay diversas teorías sobre el origen del Carnaval, pero todas nos llevan a la misma conclusión: “la necesidad de celebrar la proximidad de la primavera mediante un ritual de transformación en el que la alegría y el disfraz son una réplica del inminente despertar de la naturaleza”

Celebrar el carnaval en el colegio entra dentro del objetivo de integrar las fiestas, tradiciones y ciclos del año en el currículum, pero el Carnaval tiene el valor añadido de  ser una ocasión muy apropiada para desarrollar la imaginación, las actitudes críticas y divergentes así como para la participación  de toda la comunidad escolar (niños y niñas, profesorado, familias y entorno social) en actividades de marcado carácter cooperativo,. El objetivo final y colofón es la fiesta de Carnaval que es lo más vistoso pero, como en toda actividad educativa, lo más valioso es el proceso que nos ha llevado hasta ese momento.

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Durante cinco días previos a la celebración,  l@s niñ@s de Educación Infantil y Primaria, han seguido unas consignas especiales. El último día, cada uno se ha disfrazado de lo que más le gusta: Enfermeras, médicos, Superhéroes y superheroínas, princesas, caballeros, unicornios, animales… todos ellos/as llenan las clases de alegría y color.

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