Así vivimos el emotivo y caluroso Acto de Fin de Curso de nuestros/as alumnos/as de sexto de Primaria. Ellos se merecían su Graduación y no quisimos que la distancia impidiese ese reconocimiento que tanto se han ganado.

Ahora pasan a una nueva etapa, a la que se enfrentan con alegría y con respeto, dejan la Primaria para pasar a la ESO. Nos gusta verlos con esa ilusión y esa cercanía hacia nosotros los y las docentes, es nuestra recompensa del trabajo bien hecho.Cada uno de ellos/as es una ilusión que sigue su camino, y como de toda ilusión esperamos que lleguen cuanto más alto mejor, cuanto más felices mejor.

Con el discurso de su tutora, Ana Borrás, empezaba este tan atípico Acto de Graduación:

Todo esfuerzo tiene su recompensa y vuestros profesores y profesoras os deseamos los mejores triunfos.
Porque, ¿sabéis qué? nosotros y nosotras también estamos de celebración.
Los niños/as pequeños/as que un día llegaron a nuestras aulas, se están haciendo mayores. Lejos de enseñar contenidos en las diferentes áreas, de realizar tareas y exámenes, que sabemos que os gusta mucho, cumplimos el objetivo de formar personas, de educarlas en valores como el respeto, la tolerancia o la solidaridad hacia los demás. De manera que un día también sean capaces de dialogar entre las personas e intentar dar soluciones a problemas que se enfrenten. La educación primaria es esencial.En este valor educativo, no me puedo olvidar de la FAMILIA. Decía Maria Montessori que “la familia, los padres y las madres, son los primeros maestros y maestras de sus hijos e hijas.” Sois vosotros, los familiares, quienes mediante el ejemplo, transmitís valores y enseñáis comportamientos e intereses.
Vuestro papel es esencial y vuestra implicación fundamental. Siempre remando juntos en una misma dirección para conseguir un fin, que no es otro, que la educación de vuestros hijos e hijas.Para finalizar, me gustaría deciros que como vosotros, yo también hace unos años fui alumna y, tanto el profesorado de primaria como el de secundaria, de los que tanto me preguntáis, siempre los recordaré. Ellos han dejado huella en mi, y yo espero que a pesar del poco tiempo juntos, os acordéis de vuestra Ana, esa que os intentaba transmitir todo lo que ella sabía.
Estoy muy orgullosa de vosotros y vosotras.
Seguiré y todos seguiremos estando a vuestro lado.
Mis mejores deseos para todos vosotros y vosotras. Sois maravillosos.
Disfrutad de un verano más que merecido.
¡Hasta pronto!

Así fue la implicación de todo el alumnado y profesorado.